Durante muchos años, nos hemos unido a otras personas de todo el mundo para celebrar el 15 de abril como el Día de Robar Algo del Trabajo a nivel mundial. El año pasado, predijimos que la llegada de una nueva hornada de cleptócratas al frente del Gobierno federal de los Estados Unidos no haría más que intensificar los factores que dan lugar al robo en el lugar de trabajo. De hecho, en los primeros quince meses de la segunda administración Trump, personas trabajadoras de todo el país se han radicalizado rápidamente y han intensificado sus esfuerzos para contrarrestar el saqueo continuo de nuestra sociedad. En 2026, cuando los Grandes Modelos de Lenguaje estén saqueando el patrimonio intelectual de la humanidad con el fin de robar los puestos de trabajo de todo el mundo mientras que trabajadores mal pagados incendian almacenes y llevan a cabo ataques directos contra los empleadores, el «Día de robar algo del trabajo» es la opción moderada.
Jason Scott, de Internet Archive, hablando en la Game Developers Conference de 2015. «Robad en el trabajo», aconsejó a una multitud de profesionales de la industria de los videojuegos. «El robo en el lugar de trabajo es el futuro de la historia de los videojuegos».
Este año, presentamos dos relatos de enfermeras que roban por el bien común. En honor a la lucha, que la gente de las Ciudades Gemelas ha librado contra la ocupación de sus comunidades por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), compartimos el testimonio de una enfermera de Minnesota que se apropia de material médico de su lugar de trabajo para equipar a quienes se enfrentan al ICE en la calle.
Para saber más sobre otras formas en que las enfermeras han ayudado a rescatar a personas de las garras del ICE, puedes leer esto.
I. «Cuando soy buena, soy muy, muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor»
Todo el mundo da por sentado que los y las enfermeras son «buenas». Nos tratan como si fuéramos pequeños soldados de Dios. Los y las enfermeras a menudo sentimos que estamos en una posición moral superior. Las personas que no son enfermeras también adoptan este tono cuando hablan de nosotras.
Esto no debería ser lo importante. A menudo, las personas que se ven a sí mismas como «buenas» causan mucho daño en el mundo, mientras que las personas que se comportan mal en realidad ayudan a los demás. Nadie debería estar tan centrado en demostrar que es «bueno» que pierda la oportunidad de ayudar a alguien.
Hay cuatro categorías generales de hurto en el lugar de trabajo en el hospital:
- Suministros médicos para apoyo comunitario: por ejemplo, coger una caja de espéculos para que la gente aprenda a hacerse autoexploraciones.
- Artículos domésticos: pilas, pasta de dientes y cepillos, papel higiénico, toallitas y similares.
- Solidaridad entre trabajadores: por ejemplo, sacar medicamentos del Pyxis cuando un compañero tiene dolor de cabeza o calambres. Del mismo modo, cubrir a un compañero para que pueda echarse una siesta durante el turno de noche. ¡El personal de enfermería presta una mejor atención a las personas pacientes cuando están bien descansadas y no tienen dolor! También podéis fichar unas por otras al entrar o salir, tarde o temprano, dependiendo de la situación.
- Por último, robar para ayudar a tus pacientes: no escanear medicamentos cuando no es necesario, no introducir los códigos de identificación de los pacientes al cogerles cosas del Omnicell, pedir comida extra para los familiares que vienen de visita, enviar a los pacientes a casa con suministros adicionales.
Si eres un paciente en un hospital y una enfermera te está cuidando, lo más probable es que algún aspecto de la atención que te está prestando te llegue desafiando el sistema que existe para explotar tanto a enfermeras y enfermeros como a los pacientes. Cuando se trata de ser bueno, no tengas miedo de ser malo.
II. Roba en el trabajo para apoyar la defensa de la comunidad
Cuando Metro Surge llegó a Minneapolis, se sintió como un martillo cayendo, un martillo que había estado pendiendo sobre nosotras desde el día de las elecciones. Al comenzar enero, podíamos sentir cómo aumentaba la tensión en la retórica cada vez más violenta del Gobierno, mientras las temperaturas seguían bajando, preparando el escenario para uno de los inviernos más fríos y nevados que se recuerdan. Aun así, ninguno de nosotros se esperaba lo que iba a suceder apenas unos días después de Año Nuevo.
En respuesta a los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti, que también era enfermero, muchas de nosotras nos sentimos impulsados a hacer algo. Esta es una de las historias sobre lo que hizo la gente.
Por qué enfermeros y enfermeras no sienten ninguna contradicción moral al liberar recursos del lugar de trabajo
Si me preguntaras por qué me hice enfermera, te diría porque quiero ayudar a la gente. Sé lo que es sufrir, sentir que no hay nadie a tu alrededor para ayudarte, que todo tu tiempo y tus recursos se destinan a algo que no puedes controlar, mientras ves cómo el gobierno oligárquico y los directores generales de los hospitales van mermando poco a poco los ahorros de toda tu vida.
De media, las grandes cadenas hospitalarias pagan a sus directores generales entre uno y siete millones de dólares al año, mientras que el personal de enfermería hace el trabajo de verdad junto a las camas, arriesgando nuestras vidas por un salario que apenas nos permite sobrevivir. (Y no me hagan hablar de los directores ejecutivos de las aseguradoras, que ganan entre 20 y 30 millones de dólares al año). Fabricar una bolsa de un litro de suero fisiológico cuesta dos dólares de media. Sin embargo, los hospitales de la ocupada Isla Tortuga venden las bolsas a más de 700 dólares. Las personas que necesitan permanecer en el hospital deben asumir los gastos de la habitación, a lo que el personal de enfermería y los médicos añaden entre 2600 y 3000 dólares diarios.
En 2023, alrededor del 80 % del personal de enfermería denunció violencia en el lugar de trabajo que afectaba a su capacidad para realizar su trabajo. ¿Nadie ve la correlación entre esta violencia, la creciente brecha de riqueza, la incapacidad de nuestros pacientes para costearse la atención que necesitan para sobrevivir y la codicia cada vez mayor de unos pocos que lo quieren todo para ellos solos? No hay camas de sobra en el hospital y los pacientes duermen en los pasillos y en la zona de ambulancias, y sin embargo, tanto los hospitales rurales como los del centro de la ciudad siguen cerrando por falta de recursos.
En 2020, la ciudad de Saint Paul cerró St. Joes, el hospital más antiguo del estado de Minnesota. La comunidad perdió 253 camas al comienzo de la pandemia de COVID-19, la peor pandemia de la historia moderna. En 2023, Fairview solicitó vender el complejo médico que se extiende a ambos lados del Misisipi a Stanford Health, con el objetivo de fusionar las empresas sanitarias; si Fairview no conseguía que alguien les pagara, tendrían que declararse en quiebra. El director ejecutivo de Fairview, James Hereford, gana 4,3 millones de dólares al año, lo que le convierte en uno de los directores ejecutivos del sector sanitario mejor pagados del Medio Oeste. Sin embargo, se culpa a las personas que dependen del sistema médico y de Medicare.
El «sistema de goteo» está sangrando al revés, contra la gravedad, subiendo por la pirámide hasta la cima, donde se sitúan los pocos ricos. ¿Cómo se puede afirmar que se es una empresa sin ánimo de lucro mientras que las personas en la cima de la pirámide ganan varios millones de dólares al año, y luego, a pesar de todo, alegar que la empresa no puede mantenerse a flote sin una compra?
Cómo robar cosas del trabajo como enfermera (porque Alex Pretti querría que lo hicieras)
- Primero, céntrate en cosas que quepan fácilmente en tus bolsillos: toallitas con alcohol, pequeñas gasas, apósitos hemostáticos, Kerlix, bacitracina, tiritas, esparadrapo. Si te resulta fácil hacerte con esos recursos, prepara pequeños botiquines con lo que reúnas y distribúyelos entre quienes están en primera línea, defendiendo tu comunidad cada día. Nadie que asuma esa responsabilidad debería tener que pagar por estos artículos. Requisar estos artículos puede ahorrar fondos que se pueden destinar a la compra de recursos médicos que nadie puede llevarse del lugar de trabajo.
- Cuando te encuentres en un almacén, coge lo que necesites para atender a tu paciente y, después, hazte con unos cuantos paquetes de gasas o unas tiritas. Puedes acumular existencias más rápido de lo que crees.
- Inventa excusas para ir a tu taquilla con el fin de vaciarte los bolsillos. Para que no llame la atención, guarda allí algo de picar u otros artículos, para no volver de la taquilla con las manos vacías.
- Para objetos más grandes, como cajas de guantes o envases grandes de toallitas desinfectantes, te conviene llevar una mochila. En algunos hospitales, no es raro ver guantes o toallitas desinfectantes en el baño del personal o en los vestuarios. Una vez que estés fuera del alcance de la cámara y la sala de descanso esté vacía, mete las cosas en tu bolsa.
Recuerda, nadie cuestiona a una enfermera o eneferemero que parece ocupada.
La liberación de suministros y el aprovechamiento del tiempo nunca deben anteponerse a la atención al paciente en la cabecera. Asegúrate de que tus esfuerzos por mantener ambas identidades, como enfermera y como compañera, no entren en conflicto con las razones éticas por las que elegiste ambas facetas de este trabajo. Tu objetivo es reducir el daño y el dolor: estás aprovechando un sistema sanitario injusto mientras trabajas directamente con personas que sufren, muchas de las cuales comprenden que el sistema también las está explotando.
Libero por amor, expropio en nombre de la reducción de daños, «robo» en nombre de todas las personas asesinadas por el Estado del llamado Minnesota. Lo hago con la esperanza de que estos artículos médicos puedan ayudar a salvar o aliviar las vidas de los miembros de la comunidad, para que no tengamos que volver a sufrir el trauma que vivimos cuando perdimos a Alex, Nicole, Amir Locke, Winston Boogie Smith, Philando Castile, George Floyd y a tantos otros. La muerte a manos del Estado es tan generalizada y el precio de los suministros médicos es simplemente demasiado alto.
Formas éticas para que las enfermeras liberen tiempo y conocimientos
El robo de tiempo es complicado cuando eres enfermera. Trabajas para la empresa sanitaria, pero cuidas pacientes; si olvidas eso y dejas de ver a quienes cuidas como seres humanos, te conviertes en parte del problema. El sistema sanitario no es humano y, en cualquier caso, perjudicarás muy poco a tu lugar de trabajo robando cosas. Pero si te dedicas al robo de tiempo sin cuidado, puedes poner en peligro la atención de la que depende otra persona.
Puedes tomarte un descanso más largo que el tiempo que te corresponde SI
- no se retrasa la administración de ningún medicamento;
- una enfermera de la planta está preparada para responder por ti cuando llame un paciente (esto suele ser un intercambio: «Yo me ocuparé de tus pacientes si tú te ocupas de los míos»);
- no se pierda la confianza de los y las pacientes ni la integridad de su atención si la enfermera principal se ausenta durante 15 minutos más.
Puedes fichar la salida un poco más tarde para poder dedicarte tiempo a ti mismo entre el cuidado de los pacientes y no tener que apresurarte al completar los informes.
Si el hospital te paga los créditos de formación continua, puedes utilizarlos para aprender cosas que puedas transmitir a otras personas en un entorno comunitario, como educación sobre la diabetes, RCP y cuidado de heridas. Reformula la formación que recibes como enfermera cuando la presentes como educación comunitaria en salud pública: no estás dando consejos médicos, sino simplemente explicando cómo funciona un proceso corporal o una enfermedad.
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