Chile: La Primera Línea - y la Fila hacia las Urnas

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El Referéndum Constitucional y el Aniversario del Estallido Social

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Este pasado 25 de Octubre, Chile celebró una votación histórica sobre la posibilidad de reemplazar la constitución heredada de la dictadura del asesino en masa Augusto Pinochet. El 78% de los votantes pidió no solo reemplazar la constitución, sino también convocar a un cuerpo de representantes completamente nuevo para redactar el nuevo documento en lugar de permitir que los legisladores actuales participen en el proceso. Si bien esto se entiende ampliamente como una victoria popular que rechaza la política institucional, también debemos entenderlo como una estratagema para atraer a quienes han participado en el estallido social - que comenzó en Chile hace un año de regreso al proceso de representación y legislación, domando el impulso del movimiento que obligó al presidente Sebastián Piñera a llamar a este referéndum en primer lugar. En el siguiente relato, los participantes informan sobre las manifestaciones que conmemoran el primer aniversario del alzamiento del 2019 y celebran el resultado del referéndum, explorando las posibilidades y limitaciones del movimiento tal como está hoy.


“Solo luchando en la calle avanza el pueblo.”

Un reciente artículo de dos partes en el sitio de noticias anarquistas It’s Going Down analizó el surgimiento de la “primera línea” en los movimientos de protesta de Estados Unidos. Hemos visto surgir este fenómeno en todo el mundo, desde Hong Kong hasta Chile, en el que los manifestantes utilizan una serie de tácticas para defender a sus compañeros manifestantes de la violencia policial.

En ese artículo, nuestros amigos argumentan que la primera línea pierde su poder cuando la policía recupera la iniciativa, determinando el terreno en el que puede ocurrir el conflicto callejero y preparando ese terreno para dividir grupos y socavar el impulso del movimiento. Tanto en EE. UU. como en Chile, revueltas de larga data confrontan elecciones históricas: el referéndum constitucional del pasado 25 de octubre en Chile y las reñidas elecciones presidenciales de EE. UU. Las nuevas tácticas que hemos aprendido en las movilizaciones callejeras jugarán un papel crucial en cualquier forma de contestación que se desarrolle fuera de estos espectáculos electorales. Ofrecemos reflexiones sobre las alegrías y frustraciones que ha experimentado el movimiento en Chile durante las últimas semanas, desde la preparación hasta el primer aniversario del 18 de octubre Alzamiento de Chile hasta hoy. Esperamos proporcionar información sobre los posibles obstáculos y posibilidades de estas tácticas, a fin de preparar los medios para articular y luchar por nuestra visión de un mundo mejor en los movimientos futuros de todo el mundo. Mientras que el aniversario del 18 de octubre celebró la primera línea en la Plaza Dignidad, el aniversario de “la marcha más grande en la historia de Chile” se celebró con el referéndum constitucional del 25 de octubre, una concesión que el presidente chileno Sebastián Piñera había ofrecido con la esperanza de pacificar el movimiento. Miles de personas acudieron a la Plaza Dignidad para celebrar el “apruebo” - una amplia mayoría ha votado a favor de un nuevo referéndum constitucional, desechando la constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet.

Estos contrastantes aniversarios presentan dos celebraciones distintas: la nueva comunidad en rebeldía que surgió en torno a las estaciones de metro quemadas el 18 de octubre del 2019 contrasta con los arreglos institucionales que apuntan a suplantar la revuelta. Mientras que la pandemia de COVID-19 acabó con los aspectos más visibles de la comunidad en rebeldía, la llegada de la primavera y el aniversario del alzamiento de octubre del 2019 permitieron nuevas movilizaciones callejeras y actividad combativa. Encapuchados (manifestantes enmascarados) habían recuperado la iniciativa y atacado precintos de carabineros 1, saqueado negocios y expulsado a la policía de la Plaza Dignidad por primera vez desde la pandemia del COVID-19. Por otro lado, estallaron pequeñas riñas y peleas a puñetazos entre grupos dispares de la primera línea en medio de la Plaza Dignidad, rompiendo la solidaridad que ha existido desde octubre del 2019.

Aniversario del estallido social.

Las prácticas de la primera línea han servido para resolver las divisiones de larga data entre los distintos grupos políticos: barras bravas [fanáticos] del fútbol que apoyan a equipos rivales, anarquistas, mapuche, rotos (autoidentificados lumpen proletariado), estudiantes de secundaria y aquellos que abandonaron los estudios, que lucharon juntos en el frente. Este combate callejero proporcionó nuevos medios para disputar el espacio público: mercados callejeros informales, recuperación de tierras indígenas, áreas periurbanas tomaterrenos, iniciativas autónomas de ayuda en el vecindario, arte callejero y grafiti. En todos estos contextos, las formas heterogéneas de participación llevaron a personas a la comunidad en rebeldía, inspiradas en diferentes ideales y prácticas, pero juntas creando una fuerza ingobernable.


El Primer Aniversario: Día a Día

Para entender al movimiento que ofrece un contrapunto a la política electoral en Chile, no podemos enfocarnos en un solo día, tenemos que mirar todas las diferentes formas en que se manifiesta de un día para otro.

.Marcha mapuche. El lienzo dice “Asesinadxs en Democracia”, mostrando los rostros de algunas de las víctimas de la violencia estatal chilena.

Lunes 12 de octubre del 2020: Día Internacional de la Resistencia Indígena

Una marcha de aproximadamente 5000 personas salió desde la Plaza Dignidad a las 11 am, marchando hacia La Moneda, el palacio presidencial. Como en el día de la resistencia indígena del año pasado, las organizaciones políticas mapuche, los sindicatos, las bandas de música aymara y los grupos de danza desfilaron por la calle. Pero este año, la gente marchó por la avenida principal de Santiago, la Alameda, bajo nuevas pancartas: la Coordinadora de Victimas por Trauma Ocular, la Coordinadora 18 de Octubre, y otros grupos que surgieron de este año de revuelta. Los vendedores ambulantes y los rescatistas regresaron al centro para cubrir las necesidades básicas de la movilización callejera.

Alrededor de la una de la tarde, la marcha llegó hasta las filas de contención de la policía antidisturbios que bloqueó La Alameda cerca del palacio presidencial. Los manifestantes intentaron empujarlos arrojando piedras y bombas molotov antes de regresar finalmente a la Plaza Dignidad. Es raro ver bombas molotov tan temprano en el día, incluso para los estándares de Santiago. Pero, como dicen, “siempre son las 5 en algún lugar”. De vuelta en la Plaza Dignidad, la aglomeración continuó durante todo el día.

Bailarines Aymara.

Bailarines Aymara.

Miércoles 14 de Octubre de 2020: Rally de Barras Bravas del equipo de fútbol Colo Colo; Ataque a la Comisaría de Policía en lo Hermida, Peñalolén.

A las 7 pm, fans de Colo Colo se manifestaron en la Plaza Dignidad bloqueando el tráfico con cientos de autos. Según un residente cercano, no estaba claro por qué se organizó la manifestación:

“Hoy hubo un partido del Colo Colo contra Unión Española, pero Colo Colo no ganó … Estaba en casa cocinando la cena, pero luego escuché fuegos artificiales en la Plaza y decidí salir a ver qué pasaba. La gente había bloqueado el tráfico en ambos lados con automóviles y estaba parada en la Plaza tocando música y bailando en las calles. La gente se subió a la estatua de Baquedano y lanzó fuegos artificiales. Después de unos 30 minutos, los coches recorrieron la Alameda. La gente agitaba banderas mientras se sentaban en la parte trasera de las camionetas, en la parte superior de sus autos o colgando de las ventanas de sus autos. Entre los autos, la gente marchaba y montaba en bicicleta, cantando y coreando slogans.”

La caravana continuó por varias cuadras por La Alameda hasta llegar a la barricada policial en el centro. Allí, la gente levantó barricadas prendiendoles fuego y luchó contra la policía antes de girar hacia el sur por Maciver, una calle estrecha de un solo sentido. La marcha y la caravana continuaron por kilometros; algunos coches empezaron a dispersarse; el resto llegó al Barrio Franklin, centro sur.

En Peñalolen, una comuna [barrio popular de la periferia] del sureste de Santiago, una pequeña multitud de manifestantes atacó el recinto de los carabineros con piedras y cócteles molotov. Unos días antes, un agente encubierto había sido descubierto como infiltrado en las ollas comunes del barrio. La policía arrestó a diez jóvenes que afirmaron ser miembros de el anti-yuta 21 (los anti-policías 21), que aseguran es un grupo organizado dedicado a agredir a la policía en el barrio… y participan en ollas comunes.

La periferia de Santiago ha desarrollado tácticas para evadir a la policía y establecer un terreno favorable para resistir la vigilancia y el control. Estos movimientos localizados se han ido desarrollando simultáneamente pero lejos del movimiento en Plaza Dignidad. Como argumentamos en nuestro artículo anterior, ollas comunes en la periferia demuestran estas estrategias en parte negándose a solicitar la autorización del gobierno para distribuir alimentos. Parece que la policía comparte este análisis y teme el poder desenfrenado de la autoorganización, a juzgar por su decisión de enviar agentes encubiertos a infiltrarse en ollas comunes. Llegaron a dar a este infiltrado en particular la identidad de una persona real: un habitante de Santiago de 21 años cuya cédula le habían quitado mientras lo detuvieron meses antes.2

Luchando contra un guanaco, un cañón lanza agua blindado, durante la marcha Mapuche.

Viernes 16 de Octubre del 2020: Todo el Ritmo y el Ritual de la Plaza Dignidad

En las últimas semanas, hemos visto a más y más personas regresar a la Plaza Dignidad cada viernes. La marcha de este viernes fue la más grande desde que llegó la pandemia del COVID-19. Lo singular fue la ausencia de la policía: las barricadas se desperdigaban en cada intersección de Vicuña Mackenna (la carretera central que corre de norte a sur a través de Santiago) y La Alameda_. Aunque se produjeron enfrentamientos esporádicos entre la policía y la primera línea, en las zonas más al sur y al este de la movilización callejera, la policía no pudo expulsar a los manifestantes hasta las 9 pm. En ese momento, un muro de _guanacos (carros blindados equipados con cañones de agua), zorrillos (camiones para dispensar gases lacrimógenos) y camiones de la policía empujaban a la multitud hacia el este y el norte con gases lacrimógenos y chorros de agua.

Marcha Mapuche.

Sábado 17 de Octubre del 2020: _ Apruebo Paseo Feminista en Bicicleta e Inauguración del Museo del Museo del Estallido_

A las 11 am, una multitud de 1000 ciclistas partió del Parque Almagro en el sur de Santiago. Después de llegar a la Plaza Dignidad, muchos continuaron hacia el este a lo largo del río, mientras que otros se quedaron en el cercano Parque Forestal para disfrutar del hermoso día de primavera.

Mas tarde en el día, el Museo del Estallido Social celebró su gran inauguración. Gracias a las donaciones de los participantes en el movimiento, el museo ha recopilado una gran colección de testimonios grabados de brutalidad policial, recuerdos físicos, fotografías y medios impresos del año pasado. Desde su sitio web:

“Este Museo… es una plataforma autogestionada que surge de la necesidad de documentar testimonios y hechos del Estallido Social ocurridos en Chile desde el 18 de octubre de 2019. El carácter rizomático de la rebelión social se traduce en ausencia de líderes y voceros. El estallido se considera legítimo porque es orgánico y sin mediación. Primero, por la amplia participación dentro del estallido social. Segundo, porque la amplitud de demandas dentro del estallido responde a un descontento insostenible en torno al modelo político y económico imperante desde la Dictadura, amparado por una Constitución espuria.”

Un artista Mapuche. El texto dice “No Más Zonas de Sacrificio.”

Domingo 18 de Octubre del 2020: El Gran Día

“Me desperté a las 10:30 am con el sonido de cacerolazos, como durante el inicio del estallido el año pasado. Miré por la ventana y vi una pequeña multitud marchando por la calle, golpeando ollas y sartenes, y dirigiéndose hacia la Plaza Dignidad. Corrí a la cocina por una cuchara de madera y una olla para poder unirme desde la ventana de mi habitación antes de dirigirme a la plaza.”

–Emilia, participante.

Desde la mañana, las marchas partieron de varios barrios de Santiago para terminar en el centro. Grupos de jóvenes venian preparados con pintura en aerosol y engrudo para decorar cada edificio en blanco por el que pasaban.

Nuevos afiches aparecieron en el aniversario del estallido social.

Las Limitantes de la Primera Línea

Durante a maioria das mobilizações, o conflito entre a primera línea e a polícia ocorre a apenas alguns quarteirões da praça. Dias antes do aniversário, a polícia havia anunciado que mobilizaria 40.000 policiais em todo o país. Embora devamos supor que havia policiais à paisana escondidos na mobilização, na maior parte do dia nenhum policial uniformizado chegou a menos de um quilômetro da praça. Sem enfrentamentos de rua ocorrendo em conjunto com as festividades em Plaza Dignidad _, a maioria parte da _primera línea permaneceu na praça com a multidão.

La falta de presencia policial permitió a los grupos autoorganizar de manera segura otras actividades, como un espectáculo punk que se llevó a cabo debajo de un monumento al sur de la Plaza Dignidad. Sin embargo, aproximadamente a las 4 de la tarde, estalló una pelea entre las barras bravas de fútbol de los equipos rivales: Colo Colo y Universidad de Chile, en el espacio entre el espectáculo punk y la plaza. No quedo claro cómo comenzó esta pelea. Algunos afirmaron que a quienes no les gustó la música arrojaron piedras a los punks, lo que se convirtió en una pelea entre los equipos rivales que quedaron atrapados en el fuego cruzado. Otros dijeron que comenzó como una pelea entre las barras bravas para tomar el control de la estatua de Baquedano porque cada equipo quería una sesión de fotos en la parte superior del emblemático monumento con las banderas de su equipo. Independientemente de cómo comenzó, la gente huyó de la plaza durante la pelea, esquivando rocas y bengalas.

Participantes de la primera línea rompen concreto durante la marcha Mapuche.

Esta pelea entre miembros de la primera línea que estalla en medio de la Plaza Dignidad sugiere un límite importante al formato de la primera línea: sin una primera línea, no se identifican unos a otros como miembros de la primera línea. Los manifestantes suelen solo levantar barricadas cuando la policía está cerca, en lugar de crear de manera preventiva un terreno favorable para las movilizaciones callejeras. La práctica estándar de la primera línea es reaccionar a las incursiones policiales en lugar de tomar la iniciativa.

El poder de la primera línea es que tiene sus raíces en prácticas compartidas en las que cualquiera puede participar, independientemente de la ideología política y las diferencias sociales. Sin embargo, ni la autoidentificación ni el reconocimiento externo como “perteneciente a la primera línea” pueden sustituir las experiencias compartidas que unen a estos grupos dispares. Sin que la policía intentara vaciar la plaza, esta cohesión se erosionó a medida que los grupos peleaban entre sí por espacios simbólicos y la capacidad de dictar cómo sería representada la marcha.

Una forma en que los de la primera línea podrían superar esto sería si las movilizaciones callejeras pudieran tomar la iniciativa, experimentando con nuevas tácticas en la periferia de la movilización principal. Entonces, incluso si la policía no está presente de inmediato, los de la primera línea podrían transformar el terreno en formas a las que la policía tendría que responder. En lugar de emerger solo en respuesta a las acciones policiales, la primera línea podría crear espacios más grandes en la ciudad, revelando nuevas formas para que las personas participen en el movimiento independientemente de las diferencias políticas y sociales.

“Me encontré con un amigo en la Plaza Dignidad que me dijo que estaban saqueando una gasolinera cercana. Decidimos ir a ver. Si bien no quedó casi nada, tomamos un montón de sándwiches empaquetados y cajas de jugo de frutas para compartir con nuestros amigos en la plaza. Cinco minutos después, la policía llegó a la estación de servicio y estallaron peleas entre la multitud y la policía. Empapados por los guanacos, nos dirigimos de regreso a la plaza, donde vimos gente gritando y arrojando piedras. ‘¡Oh no! ¿Está la policía tratando de dispersar la plaza? ”No, en vez, resultó que manifestantes se tiraban piedras entre unos a otros y la gente huía por el medio. Al darme cuenta de que estaba en medio de los dos grupos opuestos, me moví rápidamente para esquivar las rocas y llegar a una distancia segura “.

Relato anônimo

“Marrichiweu” en idioma Mapuche significa “Diez veces venceremos”. Villa Francia es un barrio rebelde.

El Regreso de los Saqueos

Al mismo tiempo que estallaba la pelea entre las barras bravas del fútbol, personas saqueaban las tiendas aledañas a la Plaza Dignidad. Entre los negocios más grandes se encontraba una gasolinera COPEC, un supermercado Santa Isabel y el hotel Crowne Plaza. Mientras la policía detuvo a los primeros saqueadores en Santa Isabel, no pudieron defender el supermercado. Cuando la policía se fue, se formaron multitudes alrededor del supermercado; fue despejado a lo largo del día. Dos iglesias del siglo XIX también fueron saqueadas y quemadas: la Parroquia de La Asunción, una iglesia del siglo XIX que funcionó como un centro de tortura en la época de la dictadura, y la Iglesia San Francisco de Borja, la iglesia oficial de la policía nacional carabineros.

A menudo olvidamos que el saqueo es un acto de festejo, cuya importancia excede el acto físico de robar. En el hotel Crown Plaza, familias enteras y personas de todas las edades entraron al edificio solo para ver cómo se veía el interior, disfrutando la adrenalina de esta entrada no autorizada. Amigos se enviaban mensajes de texto para avisar cuándo se estaba saqueando un edificio para que la gente pudiera obtener algunos bienes gratis o unirse a la nueva protesta callejera que se reunió afuera. En una soleada tarde de domingo, el regreso del saqueo sumó la sensación de que la plaza volvía a ser un espacio ingobernable que atendía a todos los participantes.

La heladera en llamas.

Personas saqueaban por necesidades básicas independientemente de su valor económico. El Crown Plaza Hotel fue saqueado por muebles para llevarlos a las barricadas. En la tienda de comestibles de Santa Isabel, encapuchadxs sacaron un congelador de helados completo para distribuirlo entre la multitud. Después de que el refrigerador fue vaciado, lo empujaron hacia la barricada en llamas. La gasolinera COPEC tenía poco más que ofrecer que alcohol y comida chatarra. Sin embargo, la gente sacó papas fritas y cerveza, que circularon entre los manifestantes en la Plaza Dignidad. Es de notar que las necesidades básicas fueron las primeras en ser vaciadas de los estantes: pañales, fórmula infantil, productos agrícolas y carne. Los electrónicos podrían venderse en línea por dinero que podría servir para comprar cantidades mucho mayores de productos básicos de lo que la gente podría acarrear, la gente se centraba en las necesidades básicas que han estado fuera de su alcance durante la actual crisis económica.3

La policía y la izquierda institucional buscan crear distinciones entre protestas de carácter “criminal” y aquellas “respetuosas de la ley”. Si bien el saqueo se entendió como un golpe apropiado contra las instituciones físicas del poder político en Chile, atacar a las iglesias fue controvertido porque parecen estar fuera del conflicto social existente. Abundan los rumores. ¿Fueron los atacantes manifestantes o simplemente jóvenes delincuentes? La primera línea o anarquistas? Muchos de la derecha llegaron a afirmar que eran agentes secretos enviados por el Gobierno venezolano. Muchos izquierdistas afirmaron que se trataba de un montaje: infiltrados policiales que llevaban a cabo acciones violentas para que los manifestantes parecieran violentos y, por lo tanto, ilegítimos. Sin embargo, como otros han argumentado, la destrucción de propiedad contra instituciones abusivas en realidad aumenta el apoyo a los movimientos nacientes y subraya la ilegitimidad de los regímenes políticos.

incendio de la iglesia donde los carabineros se absuelven de sus pecados.

Al negarse a echar más leña a los rumores, muchos de la izquierda han tratado de explicar los ataques a las dos iglesias. Por ejemplo, la iglesia oficial de carabineros, ubicada directamente detrás de un gran monumento a los carabineros, _ fue entregada a la policía nacional durante la dictadura de Pinochet. Desde la dictadura, la policía y el ejército chilenos han tenido sus propias instituciones paralelas y separadas que incluyen todo, desde hospitales hasta sistemas de pensiones del gobierno, y la Iglesia católica chilena no es diferente. La iglesia de San Francisco de Borja realiza servicios especiales específicamente para _carabineros y sus familias. Desde el estallido, la policía ha utilizado esta iglesia como escenario para sus operaciones de dispersión de multitudes, erigiendo un muro de barricadas de concreto alrededor de la iglesia y el complejo conmemorativo. La decisión de hacer que la iglesia sea parte de la vigilancia la convierte en blanco de ira en el contexto de disturbios generalizados.

Sin embargo, nos parece insuficiente adoptar los términos del debate establecidos por la crítica o la policía. Esto es lo que ocurre cuando tratamos de refutar rumores infundados a posteriori sobre destrucción de la propiedad. La policía y los observadores externos intentan constantemente crear una distinción sobre las manifestaciones callejeras, entre elementos “criminales” y aquellos “respetuosos de la ley”. Esta maniobra tiene como objetivo hacer que partes de la multitud se autoidentifiquen como “respetuosas de la ley” y, por tanto, legítimas, para que se distancien de las acciones que ocurren a lo largo de la movilización callejera. Para quienes apoyan la revuelta, es evidente por qué las iglesias utilizadas por la policía y el ejército pueden convertirse en blanco de la furia de la multitud. Al intentar justificar las acciones que la policía condena, corremos el riesgo de mantener el marco de manifestante “bueno” versus manifestante “malo”.

En lugar de buscar justificar la destrucción de propiedad en una movilización callejera de carácter amplio dentro de un marco de protesta política, podemos evaluar la importancia de una acción en particular resaltando la ética demostrada por la multitud. La policía y otros críticos de la revuelta esperan establecer una asociación entre la gobernabilidad y el bienestar de la comunidad. En cambio, podemos señalar las formas en que las personas actúan para preservar su bienestar colectivo en situaciones ingobernables, mientras juntos se vuelven incontrolables.

Bomberos intentan extinguir el incendio de la iglesia de carabineros.

Mientras las iglesias eran saqueadas, la gente vitoreaba al ver que bancos y estatuas eran arrojadas a las barricadas. Cuando llegaron las ambulancias y los camiones de bomberos, los manifestantes se apresuraron a despejar el camino y luego rápidamente volvieron a poner obstáculos en la calle. Cuando la iglesia se incendió, la gente coreó “¡Que se queme!”. A pesar del apoyo de la multitud a esta acción, los manifestantes salvaron la parte más importante de la iglesia: una caseta en el jardín de al lado para los perros callejeros del barrio. Cuando encapuchadxs estaban a punto de poner la caseta en el fuego, otros manifestantes gritaron: “¡No! ¡la caseta, es para los perros del barrio!”. Los encapuchadxs cargaron la caseta, llevándola de vuelta al jardín y dejándola en su ubicación original. Mientras que, en las protestas callejeras, es común ver a otros manifestantes intentar impedir que encapuchadxs destruyan propiedad, no parecía haber nadie en la multitud preocupado e intentado evitar que la gente prenda fuego a la iglesia.

Mientras los medios cubrieron y condenaron los actos de violencia contra las dos iglesias, muy pocos medios hablaron de la brutalidad policial en la periferia de Santiago. Al mismo tiempo que ardían las iglesias, carabineros en el barrio La Victoria asesinaron a un adolescente de 17 años en una protesta. Poco después de la muerte del adolescente, 300 encapuchadxs atacaron un recinto policial en Puente Alto con piedras y bombas Molotov, hiriendo a un oficial.

[[https://cloudfront.crimethinc.com/assets/articles/2020/10/26/solidarity-with-monica-and-francisco-neither-innocent-nor-guilty.jpg. Un lienzo en apoyo a prisionerxs políticxs. Se lee “Solidaridad con Mónica y Francisco—¡ni culpables, ni inocentes!”

Faixa em apoio aos presxs da revolta, diz: “solidariedade ativa com Mónica Caballero e Francisco Solar — nem culpados, nem inocentes!”.]]


El Referéndum del 25 de Octubre

Es irónico que la fecha del referéndum fuera el aniversario de lo que famosamente es conocido como “la marcha más grande en la historia de Chile”, una marcha que involucró a una proporción significativa de toda la población de Chile. El contraste entre participación activa y representación alienada no podría ser más marcado. En el transcurso de los próximos dos años, una convención mixta de congresistas y delegados electos redactará una nueva constitución chilena. Pocos están convencidos de que este referéndum constitucional conducirá a las transformaciones que quieren ver.

El referéndum constaba de dos preguntas. Primero: ¿aprueba o rechaza una nueva constitución? Segundo: ¿la nueva constitución, si se aprueba, debe redactarse en una convención mixta, compuesta por delegados de la legislatura actual y delegados elegidos por votación popular posterior? A pesar de las aglomeraciones en las calles celebrando la perspectiva de una nueva constitución, recordemos que este referéndum surgió de un acuerdo entre las élites políticas en noviembre del 2019, involucrando tanto al gobierno conservador como a la oposición en la izquierda institucional. Los partidos políticos de izquierda se fracturaron porque sus electores no querían negociar con el gobierno, exigiendo en cambio que el gobierno de Piñera fuera encarcelado por violaciones de derechos humanos.

En un reciente articulo en CrimethInc, “Between Electoral Politics and Civil War – Entre la Política Electoral y la Guerra Civil,” nuestros amigos sostienen que la política electoral se basa en la misma lógica que la guerra civil. Aunque la extrema derecha estadounidense representa la guerra civil como una alternativa a la política electoral, en realidad, tanto la política electoral como la guerra civil conducen a una consolidación de posiciones mayoritarias, ya que diversas prácticas y visiones se subsumen a la fuerza en posiciones más amplias. Ninguna de estas posiciones conduce a una mayor libertad.

Si bien parece que Estados Unidos está al borde de una guerra civil, Chile parece estar al borde de la cooptación electoralista. El referéndum del 25 de octubreth es la primera de ocho elecciones que se realizarán en Chile entre 2020 y 2022. La izquierda reconoce que el referéndum está amañado contra cambios sustanciales, por lo que debemos seguir luchando. A pesar de que el referéndum no representaba su visión, argumentaron que teníamos la responsabilidad de votar por él, porque podría ser la única oportunidad de deshacerse de la constitución de Pinochet de 1981.

Los mitos y debates en torno a este referéndum sirven para cegarnos a la lógica totalizadora de la política electoral. Al igual que al final de la era de Pinochet, las elecciones y referendos sirven para canalizar la energía de las diversas formas de revuelta en todo el país. Los críticos pueden denunciar el arreglo de cada elección en particular, sin dejar de insistir en que la política electoral es más importante que las nuevas prácticas y visiones de la comunidad en rebeldía.

Grafiti memorializando a George Floyd en la Alameda.

Ahora, más que nunca, una práctica política centrada en esta o aquella elección en particular está destinada a ser insuficiente. En lugar de disputar el sistema electoral de acuerdo con la política de representación, podemos identificar las formas en que la política electoral impacta nuestros movimientos. Cuando se llevan a cabo las elecciones, las marchas y las manifestaciones callejeras están prohibidas y es un procedimiento estándar que los militares vigilen el espacio público. Antes de las elecciones del 2017, los militares desalojaron varias ocupaciones feministas de escuelas secundarias para que esas instituciones pudieran usarse como centros de votación. El regreso de los militares a las calles se intensificó dramáticamente con la revuelta del año pasado, pero las formas excepcionales de control social son indiscutibles cuando el gobierno las implementa como parte del proceso electoral. El ciclo electoral actual presenta una nueva narrativa que da forma a nuestra relación - tiempo, en el que todos sienten que el cambio podría lograrse mediante las elecciones a la vuelta de la esquina; solo tenemos que esperar y ver. Más y más días de elecciones significan más y más movimientos electorales que pueden brindar oportunidades incesantes para que los autoproclamados “líderes comunitarios” emerjan como la voz de su deseado movimiento mayoritario y homogéneo. Mientras tanto, estos procedimientos electorales sirven como oportunidades para reforzar el control sobre nuestros territorios habitados.

Este es el momento en el que deben proliferar prácticas y visiones que señalen un camino más allá de la elección entre política electoral y guerra civil. Nos parece inspirador que la noche de la victoria del apruebo marcó la primera vez que la gente tomó las calles y se quedó fuera después del toque de queda militar. A pesar de la prohibición de alcohol, el licor corría por las calles. No había policías a la vista; las ruinas de la iglesia de la policía estaban abiertas para que todos pudieran entrar y disfrutar. Irónicamente, la elección presentó una oportunidad para la revuelta, a pesar de las pretensiones de un proceso constituyente pacífico. Debemos encontrar formas de ofrecer a los que actualmente no están involucrados en la revuelta una nueva forma de participar. Formas en que las personas pueden participar en las mismas prácticas, ya sea luchar en el frente, apoderarse de terrenos baldíos para un vecindario o tocar música en las calles, que les permitan desarrollar su propio análisis de por qué y cómo hacerlo.

Pelxs assassinadxs pela democracia.

  1. Carabineros son policías militares chilenos con funciones policiales dirigidas a la población civil, similares a la guardia civil española y la gendarmería francesa. A diferencia de EE. UU., No hay policía local sobre la autoridad municipal local. Ustedes carabineros dependen del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa. 

  2. Así es, como los hechiceros, la policía puede robar tu identidad y convertirla en un fantasma para acechar a tus compañeros. 

  3. La crisis económica ha cerrado la mayoría de las empresas; sólo las tiendas de abarrotes y las “tiendas esenciales” permanecen abiertas con estantes constantemente abastecidos. Sin embargo, las instituciones que fueron saqueadas son conocidas por hacer la vida miserable a millones de chilenos. Santa Isabel y Líder son propiedad de Lidl y Walmart respectivamente. Dominan el mercado de las necesidades básicas, pero cobran mucho más que los mercados callejeros, ya que importan muchos de sus productos del exterior. Las marcas genéricas de “mejor valor” que se encuentran en los estantes de Líder y Walmart se consideran marcas “premium” aquí en Chile. Muchas de estas empresas han sido declaradas culpables de colusión en fijación de precios de las necesidades básicas, elevando el precio del papel higiénico, el pollo y los medicamentos